jueves, 14 de mayo de 2020

Poesía de la semana: Cómo se dibuja un paisaje




Cómo se dibuja un paisaje
Un paisaje que tenga de todo,
se dibuja de este modo:
Unas montañas,
un pino,
arriba el sol,
abajo un camino,
una vaca,
un campesino,
unas flores,
un molino,
la gallina y un conejo,
y cerca un lago como un espejo.
Ahora tú pon los colores;
la montaña de marrón,
el astro sol amarillo,
colorado el campesino,
el pino verde,
el lago azul
—porque es espejo del cielo como tú—,
la vaca de color vaca,
de color gris el conejo,
las flores...
como tú quieras las flores,
de tu caja de pinturas,
¡usa todos los colores!
-España-

Haz clic aquí para  ver un video.


 Dibujo de Martina Lecaro:






miércoles, 29 de abril de 2020

Poesía de la semana: Me gusta tu nombre





Me gusta tu nombre


Me gusta tu nombre
que suena muy bien,
Mateo, Melisa,
Francisco, Rubén.
           --
Si digo Mariana
brilla la mañana,
suena un cascabel
cuando digo Isabel.
           --
Hay nombres traviesos,
Sebastián, Daniel.
O llenos de besos
Camila, Marcel.
           --
Si tu nombre es largo
Tomás o Javier,
Consuelo, Carmela,
Martina, Fermín,
Juana o Carolina,
Nina, Sol, Belén,
cualquiera que sea
¡te queda muy bien!

-Ecuador-



Si quieres buscar palabras que rimen con tu nombre  haz clic aquí para entrar a un diccionario de rimas.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Las circunstancias obligan

Pues, sí, algunas veces, las circunstancias obligan,
y en estos tiempos de virus amenzante,
y en estos tiempos de estar encerrados en casa,
y en estos tiempos en que -por nuestro bien y el bien de los demás- no podemos ir a la escuela;
buscamos en el cajón y encontramos este blog que había estado un poco olvidado,
después le quitamos el polvo y las telarañas,
le hacemos un par de caricias y lo ponemos de nuevo en funcionamiento,
¡qué bien!,
aquí tenemos mucho material para disfrutar y sentir juntos todo lo que las palabras,
cuando se unen con belleza y sentimiento,
pueden transmitirnos.

Bienvenidos a este viejo blog, espero que -también aquí- se sientan como en casa.

Cariñosos saludos.

martes, 17 de marzo de 2020

Poesía de la semana: Al jabón





Al jabón

Melancólico, callado,
siempre triste en su rincón.
Tímido y resbaladizo.
¿No te da pena el jabón?

Se va poniendo flacucho,
tan blandito, tan pequeño,
que por último no alcanza
ni para lavar un sueño.

Su historia es una de tantas:
llega robusto y fragante,
se transforma en una astilla
y lo echan al instante.

¡Pobre señor de la espuma!
Ay, qué tristeza me da,
cada vez que entro y lo miro:
se consume entre mis manos
y no deja ni un suspiro.

Antonio Orlando Rodríguez
-Cuba-

martes, 10 de junio de 2014

Poesía de la semana: Del corrido de Domingo Arenas






Del corrido de Domingo Arenas
El panadero hacía pan,
pan de dulce,
pan de sal,
rosquitas para los niños
que lo miran hacer pan.
Todo el pueblo lo miraba
hacer el pan cotidiano;
pan de dulce, pan de sal,
pan de nubes con azúcar,
cuernos de luna con sal.
Todo el pueblo le decía:
—Don Domingo, ¿ya está el pan?
Don Domingo respondía:
—Lo estoy poniendo a dorar.
Gritaba Domingo Arenas:
—¡Pan de dulce, pan de sal!
Y sus gritos picoteaban
lo blanco de la ciudad.
—México—

jueves, 5 de junio de 2014

Poesía de la semana: A Margarita



A Margarita

Margarita, está linda la mar
y el viento lleva
esencia sutil de azahar:
yo siento en el alma
una alondra cantar: 

tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.

Este era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes,
un quiosco de malaquita,
un gran manto de tisú
y una gentil princesita,
tan bonita, Margarita,
tan bonita como tú.


Una tarde la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: "¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?"

La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
"Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad."

Y el rey clama: "¿No te he dicho
que el azul no hay que tocar?
¡Qué locura! ¡Qué capricho!
El Señor se va a enojar."

Y dice ella: "No hubo intento;
yo me fui no sé por qué;
por las olas y en el viento
fui a la estrella y la corté."

Y el papá dice enojado:
"Un castigo has de tener:
vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver."

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: "En mis campiñas
esa rosa le ofrecí:
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí."

Viste el rey ropas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.

Rubén Darío
 -Nicaragua 1867-1916 -

 Animación:






lunes, 19 de mayo de 2014

Poesía de la semana: Canción del pirata



Canción del pirata


Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar rïela,
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul:


«Navega, velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas hemos hecho
a despecho del inglés,
y han rendido sus pendones
cien naciones a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,  sea cualquiera,
ni bandera de esplendor,
que no sienta mi derecho
y dé pecho a mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de «¡barco viene!»
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas yo divido
lo cogido por igual;
sólo quiero por riqueza
la belleza sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna entena,
quizá en su propio navío.

Y si caigo, ¿qué es la vida?
Por perdida ya la di,
cuando el yugo del esclavo,
como un bravo, sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno al son violento,
y del viento al rebramar,
yo me duermo sosegado,
arrullado por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.»

José de Espronceda
-España (1808-1842)

Musicalización de Alejandro Roop

Video de Tierra Santa

Sobre el Romanticismo